365 Tao #171, 19 de Diciembre 2010: Altar

Altar

Cada día fraguo mi cuerpo en acero
E incorporo brillantes hebras de consciencia.
Apilando fruta madura y fragantes flores,
Encendiendo velas rojas e incienso,
Sirviendo té, arroz y vino.
Ungiendo con aceites aromáticos,
Ofreciendo corazón y huesos,
El altar es mi yunque, el sol y la luna el carbón,
La disciplina el martillo, los pulmones los fuelles.

Los seguidores del Tao tienen altares privados en sus hogares. Los beatos ven un altar sólo para la súplica; el escéptico ve el altar como falso y poco sincero. En realidad, el esfuerzo dedicado es absolutamente necesario para aquellos comenzando en el camino.

El verdadero cultivo espiritual comienza con la premisa de que tú ya tienes un espíritu puro y que sólo necesitas despejar ofuscaciones. Por lo tanto uno debe trabajar en ambos niveles, el físico y el mental para alcanzar los más rápidos resultados. Tales variados esfuerzos necesitan un centro fuerte. Al enfocarse en el altar como plataforma para todas las prácticas, te mantendrás totalmente en tu camino. Los actos exteriores se apilan entonces como ofrenda sobre ofrenda, y el mobiliario votivo externo se vuelve tus medios para conmemorar tus esfuerzos. Entonces tu cuerpo mismo se vuelve un altar de acero, un monumento inquebrantable de devoción espiritual.

La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #352, Promesas

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