365 Tao #323, 20 de Mayo 2017

Intensidad

El Tao es extrañamente incoloro,
Sin embargo intenso.
Te agarra como un maremoto.
 

Los libros antiguos describen al Tao como extrañamente incoloro. ¿Qué quieren decir con eso? Cuando los dioses aparecen en destellos de luz cegadora, cuando el infierno bosteza con llamas y chispas, ¿cómo es que el Tao, supremo sobre todo, es extrañamente incoloro? 

La descripción de incoloro es una referencia al hecho de que el Tao está más allá de todas las descripciones. Cuando experimentes el Tao, reconocerás que lo que tienes entre manos es algo sumamente correcto. Pero será imposible conceptualizarlo o reproducirlo. De hecho, mientras más tratas de sujetar al Tao, más elusivo se vuelve. Es una paradoja el que algo incoloro pueda ser tan intenso, apasionante e inolvidable. 

¿Has practicado alguna vez algún deporte competitivo, como por ejemplo, fútbol? ¿Has sentido alguna vez ese dulce momento, cuando todo salía bien casi sin esfuerzo? Cuando estabas inmerso en ese momentum, ¿te dijiste a ti mismo, “No hagas nada que quiebre esto. No digas nada, no lo arruines”? Esa sensación es un poco el como se siente el estar con el Tao. Si trataras de desglosar lo que te estaba pasando, no podrías. Si trataras de reproducirlo más adelante en otro partido, no podrías. Si trataras de “dominarlo”, de tomar crédito por él, de explicar qué pasó, no podrías. Luego en privado al reflexionar, te darías cuenta de que la experiencia que sentiste fue lo suficientemente fuerte para mover a otros, para barrerlo todo ante ti, para mantenerte en intensidad. Lo que sentiste fue el Tao. 

La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #140, Disentir

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