365 Tao #296, 23 de Abril 2017: Crecimiento

Crecimiento

La bisagra de una puerta que se mueve nunca se corroe.
El agua que fluye nunca se estanca.
 

Incluso en el otoño de tu vida, no puedes abandonar el crecimiento. Si lo haces, estarás invitando al deterioro. 

Todos los diferentes aspectos de la persona –cuerpo, mente y espíritu- tienen una curiosa característica: Si dejan de ser ejercitados, dejan de crecer. Una vez que dejan de crecer, comienzan a atrofiarse. Es por eso que, sin importar cuánto hayas logrado e independientemente de qué edad tengas, tienes que seguir ejercitando todas las partes de ti mismo. 

Sólo crecemos cuando somos desafiados. Los músculos no se fortalecen sin resistencia. Las facultades mentales no se agudizan sin pensamiento crítico. El espíritu no se eleva sin algo que lo emocione. El probar cosas nuevas constantemente puede parecer un gran esfuerzo, pero a menos que lo hagas, caerás muy rápidamente de tus alturas. La constancia del ejercicio físico, variando las rutinas de tanto en tanto, y la constancia de los desafíos mentales y espirituales son esenciales para evitar las debilidades de la vejez. 

No podemos revertir completamente el envejecimiento, pero podemos retrasarlo. Mientras permanezcamos vitales, no sufriremos tanto. Aunque envejecer es natural, a veces seguir el Tao supone más que seguir la ruta de la menor resistencia. ¿Por qué deslizarse hacia la vejez, enfermedad y senilidad? El desafiarse a uno mismo es también un camino válido, aunque difícil. A veces el Tao privilegia lo difícil por sobre lo fácil. 

La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #113, Aceptación

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