365 Tao #50, 20 de Agosto 2016: Interacción

Interacción

Hacemos real la vida
Por los pensamientos que proyectamos.

El panorama del mundo objetivo no tiene significado hasta que interactuamos con él. Por ejemplo, si hay una roca ante la que pasamos día tras día pero que no notamos, entonces esa roca no tiene significado para nosotros. Si decidimos hacer de esa roca un objeto votivo y le rezamos por décadas, entonces esa roca se vuelve bastante importante. Para un forastero que no suscribe al significado asignado a la roca, continuará siendo sólo una roca. En todos los casos, la roca era sólo una roca. Fue sólo la interacción humana la que creó su significado.

Es un error asumir que el significado que le damos a algo es tan concreto y tangible como el objeto mismo. No deberíamos confundir los dos. Por ejemplo, nuestra casa puede ser preciosa para nosotros, pero nuestro sentido de preciosidad no tiene nada que ver con la construcción -viene de los valores y recuerdos que asociamos con ella. Si perdemos nuestra casa, debemos recordar que es lo que sentimos por ella, no sólo la construcción misma, la que determina nuestra pérdida.

Como toda percepción de la realidad es subjetiva, algunas escuelas de pensamiento sugieren que por lo tanto deberíamos ver todo como irreal. Por contraste, los seguidores del Tao mantienen que aún así debemos interactuar con el mundo. Si no tomamos la iniciativa y trabajamos con este fenómeno de proyectar significado y recibir sus ecos, caemos en un estado de letargo, y el mundo no existirá para nosotros en absoluto. Mientras recordemos que el significado que le atribuimos a los objetos es subjetivo, evitaremos las equivocaciones.


La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #232, Etiquetas

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
En efecto. Con las ideas que proyectamos sobre los objetos hay que ser tan juiciosos y ponderados como las que proyectamos de nosotros mismos, pues todas son subjetivas y, en consecuencia, falibles... y lo son tanto que pueden llegar a desnortarnos y que perdamos el equilibrio de saber que lo importante está en la raíz del ser y no en las apariencias.

Esto es lo más lúcido que he acertado a escribir después de pasar en vela la noche más lluviosa y atronadora de los últimos 28 años.

Te pido disculpas por ello, estimada Karin, y te envío un cordial saludo.
Karin Usach ha dicho que…
Muy lúcido habiendo dormido o no! Lamento que hayas pasado mal noche... y por favor nunca te sientas obligado a comentar!
Cuando hay fuertes tormentas siento un profundo agradecimiento por tener la fortuna de vivir en una buena construcción y estar seca y segura.
Anónimo ha dicho que…
Al igual que tú, doy gracias por vivir donde lo hago (es un gesto que te honra, Karin) y, aunque parezca contradictorio, también por la lluvia por tormentosa que sea (siempre con la esperanza de que no sea dañina para mis conciudadanos).

Y, como ya he dicho en otras ocasiones, no me siento obligado a postear en este blog;lo hago porque supone una auténtica satisfacción al "esclarecer" mis ideas respondiendo a las meditaciones de Deng Ming-Dao.

Un abrazo.

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