365 Tao #49, 19 de Agosto 2016: Muerte

Muerte 

La muerte es 
Lo opuesto 
Al tiempo. 

Le damos metáforas a la muerte. La cubrimos de significado e inventamos historias acerca de lo que nos pasará, pero en realidad no lo sabemos. Cuando una persona muere, no podemos ver más allá del cadáver. Especulamos sobre la reencarnación o hablamos en términos de eternidad. Pero la muerte nos es opaca, un misterio. En su reino, el tiempo deja de tener significado. Todas las leyes de la física se vuelven irrelevantes. La muerte es lo opuesto al tiempo. 

¿Qué es lo que muere? ¿Se destruye algo en realidad? Ciertamente no el cuerpo, que se deshace en sus partes constituyentes de agua y elementos químicos. Eso es mera transformación, no destrucción. ¿Qué hay de la mente? ¿Cesa sus funciones, o hace una transición a otra existencia? No lo sabemos con seguridad, y pocos pueden pensar algo concluyente. 

¿Qué es lo que muere? Nada de la persona muere en el sentido de que sus partes constituyentes sean totalmente erradicadas de toda existencia. Lo que muere es meramente la identidad, la identificación de una colección de partes a la que llamábamos una persona. Cada uno de nosotros es un rol, como un chamán vistiendo capas de togas con innumerables fetiches de significado. Sólo las ropas y la decoración caen. Lo que muere es sólo nuestro significado humano. Aún queda alguien desnudo por debajo. Una vez que entendemos quién es ese alguien, la muerte ya no nos molesta. Tampoco el tiempo. 

La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #231, Orden

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Esa muerte tan temida e ignorada en las sociedades occidentales (donde ha terminado definitivamente por desnaturalizarse) no es otra cosa que la transformación que sucede al desaparecer la individualidad. Quienes no se apegan a la tiranía del ego siempre en encontrarán gozoso ese regreso al origen donde todo es comunión.

Hace años que perdí el miedo a la enfermedad y a la muerte (que, cuando me alcancen, no serán sino la vida misma y como tal las recibiré).

Si acaso, lo único que me preocupa es lo que pueda sucederle a mis seres queridos. Aunque me sé preparado para ello, estoy convencido de que no actuaré con tanta templanza como siendo yo la víctima.

Dejando de lado cualquier propensión a la melancolía, te deseo tanto a ti, estimada Karin, como a tu familia toda la salud con que pueda bendeciros la vida.

Saludos cordiales.
Karin Usach ha dicho que…
Pienso y siento igual que tú en esto.

Mi temor a la muerte estaba relacionado a dejar hijos pequeños, pero mientras más grandes están y más independientes menos me preocupa. Pero sí espero que sea una muerte relativamente rápida, que si bien no le temo en absoluto, la perspectiva del dolor y el sufrimiento prolongado me resulta un tanto temible.

Muchas gracias por tus buenos deseos. Yo por mi parte brindo por una buena vida mientras dure y una buena muerte cuando llegue!

Un abrazo,

Karin
Anónimo ha dicho que…
No sé si como el gran Carl Sagan, antes de desaparecer, dijo a sus familiares: "nos veremos en las estrellas"; en todo caso, me conformo con coincidir con todos y todo en la lluvia de una mañana de primavera.

Cada vez que sale a relucir el tema de la muerte (incómodo para la mayoría, pero que no eludo desde hace años), me acuerdo de la última frase del libro póstumo de José Luis Sampedro titulado LA VIDA PERENNE:

“…A lo mejor el error está en pensar en que esto es el ocaso, cuando en realidad es la aurora…”

Un abrazo, estimada Karin, con mis mejores deseos de salud.
Karin Usach ha dicho que…
Si! También pienso que es un umbral a algo mejor. Por mucho tiempo me importaba convencerme si lo que sucedía era la reencarnación u otra cosa, pero hace ya mucho que no me preocupa en absoluto. No le temo a la muerte, y sea lo que sea lo que venga creo que es algo bueno.

Buena salud y una larga y provechosa vida para ti!

Un abrazo,

Karin

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