365 Tao #262, 20 de Marzo 2013: Soledad

Soledad

La soledad no necesita ser desesperación.
Podría ser una oportunidad.

¿Por qué la gente se siente sola? Es porque no sienten contacto con nadie ni con nada más. Necesitan sentir que son valorados, que son parte de algo, y que su entorno les responderá. Cuando eso no pasa, se sienten aislados.

Una de las principales estrategias para combatir la soledad es tener una pareja y una familia. Eso no siempre es perfecto, y los problemas de una relación y de la familia a veces superan al terror a la soledad. Es mucho mejor ser autosuficiente. Así ya sea que uno tenga seres queridos o no, uno no sufrirá de soledad.

Algunas personas afirman que la autosuficiencia es un mito. Una persona es un animal social, declaran; la gente no puede vivir exitosamente fuera de alguna comunidad. Pero esa no es la forma correcta de entender la verdadera autosuficiencia. A lo que nos referimos es al supremo sentido de conexión con uno mismo y con el cosmos alrededor de uno. Esto no excluye la comunidad con otros, pero previene los excesos y los defectos que ocurren cuando la sociedad es nuestra única fuente de unión.

El Tao nos rodea. Quien está con el Tao nunca se siente solo, sino que es una parte integral del ciclo natural. Del mismo modo que el agua rodea a un pez, el Tao nos rodea. Si nos sentimos solos, es entonces sólo porque nos estamos olvidando de que estamos totalmente inmersos en el Tao. Es por eso que la soledad puede ser una oportunidad: Nos recuerda que estamos morando en nuestra propia egoísta identidad en vez de hacerlo en el soporte del Tao. 


La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #79, Primavera

Comentarios

Pablo Diaz ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pablo Diaz ha dicho que…
Hola, un abrazo. Buena y estimulante esta reflexión por básica y sencilla pero pienso que tamizándola con cierta reserva. Me explico; una soledad "correcta", elegida voluntaria y libremente, más o menos enlazaría con la reflexión de ayer. Pero en una soledad traumática, fortuíta, un abandono...me trae a la cabeza una cíta del genial Séneca:" al cruzarme por un camino con un muchacho me dí cuenta que iba hablando solo. Le pregunté que hacía a lo que me respondió, "hablo conmigo mismo". "Ten cuidado" le repliqué, "estas hablando con una mala persona"... Ahí tienes otra reflexión para que te entretengas.El anterior comentario lo eliminé por llevar una "horrible" falta ortográfica, ja ja Un abrazo y un saludo
Karin Usach ha dicho que…
Mucha razón tenía Séneca! Un diálogo es de a dos, y si soy capaz de hablar y sostener un diálogo conmigo mismo es porque estamos escindidos, no somos uno ni con nosotros ni con el universo. Es típico de la mente parlanchina que pretendemos acallar con la meditación, esa que nos lleva al centro y al silencio.

Coincido contigo que la soledad sana es aquella que nosotros mismos buscamos, en la que estamos cómodos y en paz, no la angustiosa del abandono de del "sentirme solo". Y para que la soledad sea de la sana, nosotros tenemos que estar sanos, centrados, equilibrados.

A veces un poco de soledad nos ayuda a encontrar ese equilibrio, otras veces nos desequilibra porque en realidad nuestro centro era precario. Trabajemos en encontrar ese centro donde sintamos paz, y seguro la soledad comenzará a ser más una mascota querida que un monstruo al que le tememos.

Muchas gracias Pablo por tus muy asertivos e ilustrados comentarios!

Un abrazo,

Karin

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