365 Tao #45, 15 de Agosto 2012: Circulación

Circulación 

La espiritualidad comienza en las entrañas, 
Asciende por la espalda, 
Y retorna al ombligo. 

La espiritualidad no es sólo una actividad mental. Es también una expresión de energía. 

La fuente de esta energía es física, enraizada en la química básica del cuerpo. El auto cultivo refina esta energía para el logro espiritual. La iluminación, para un seguidor del Tao, es por lo tanto una realización psico-física: es un estado de ser mas que un mero entendimiento intelectual. 

Una vez que la energía es despertada mediante ejercicios especiales y meditaciones, el seguidor del Tao sabe como hacerla subir. La fuerza comienza desde los genitales y sube por la espina dorsal. En su camino, nutre riñones, nervios y vasos sanguíneos. Cuando pasa la base del cráneo, se estimulan el sistema nervioso y la parte inferior del cerebro. Alcanzando la coronilla, este río de energía abre por completo el potencial subconsciente de un ser humano. Descendiendo, nutre los ojos, los sentidos, los órganos vitales. Cayendo en cascada hacia el ombligo, nos devuelve a nuestro estado de pureza original. Desde allí, retorna otra vez a las entrañas, lista para ser atraída hacia otro circuito. Tal como toda la existencia opera en un continuo entre la materia física bruta y los más sutiles niveles de consciencia, así también el seguidor del Tao utiliza todas las partes de su cuerpo, mente y espíritu para la devoción espiritual. 

La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #227, Consistencia

Comentarios

JUAN ANTONIO ha dicho que…
Personalmente, no tengo interés en ningún tipo de experiencia en la que "yo" siga ahí. Hay experiencias sublimes, de puro éxtasis y gozo, pero tal y como vienen se van, naturalmente, porque todo lo que tiene un comienzo en el tiempo debe tener necesariamente un final en el tiempo. Es la carne amable y suave que se puede abrazar y besar, y si se hace está bien, pero no son los "huesos".

El Tao no puede tener un comienzo en el tiempo, y, por lo tanto, estos mismos sentimientos de cansancio, confusión, etc. que ahora tengo deben ser necesariamente el Tao. "Tu mente ordinaria: eso es el Tao".

El observador es siempre lo observado.

¿Pero quién es el observador? ¿Yo? No, desde luego, eso es lo observado. Esta conciencia personal -me señalo-, con todos sus campos de acción, en un sentido muy fundamental no está ahí. Esto es lo que en mí crea una pasión más grande, infinitamente superior a la de la experiencia más grande en la que esta "conciencia personal" pueda verse implicada.

En suma, estoy profundamente interesado por aquello que es Nada.

Inalcanzable por el esfuerzo de la conciencia personal, pues el esfuerzo de la conciencia personal refuerza la conciencia personal.





Karin Usach ha dicho que…

Ay Juan Antonio, es muy cierto lo que dices. Lo que quieres es la iluminación. Entiendo que lo mundano, lo que el yo pueda percibir no te interesen; pero paradógicamente el contectarte con ese yo que no te interesa, con ese que cae al fundirte en la nada, es parte del camino para llegar a eso.

Tú mente es la observadora y la observada, al menos mientras el ego siga allí. Tu tienes la capacidad de trascenderte, pero antes tienes que conocerte bien.

Me parece que vas por buen camino.

Un abrazo,

Karin

JUAN ANTONIO ha dicho que…
Karin, no sucede que no me interese el yo, ¡el yo también es Eso!, ¡las gaviotas huyendo por el cielo lo son!, ¡el mar que levanta sus olas de luz lo es!, ¡lo es hasta el polvo de los caminos suspendido y arrastrado por ráfagas de viento ! ¡No, no, no es que no me interese Esto! ¡Porque Esto es Eso!

Por otra parte, yo no trato de llegar a Eso porque nunca lo he abandonado, lo único que trato es de profundizar en Eso que ya es aquí y ahora, nada más, es algo demasiado simple en realidad.

¿Quién hay aquí ahora mismo en realidad? Esta increíblemente viva inquietud por lo impensable y el vacío. Es lo que hay aquí ahora mismo y, según yo lo entiendo, no se trata de alcanzar nada, sino única y simplemente de ver lo que ya se encuentra presente aquí y ahora, y que nunca ha dejado de estarlo.

Pero no me hagas ningún caso, me encuentro muy lejos de saber nada. Simplemente me gusta la filosofía, y ya sabes tú lo que les pasa a los filósofos (y no es que yo lo sea, ya me gustaría): que el pensamiento corre más que ellos.

Muchas gracias por tus respuestas y por tu paciencia, no es mi intención incordiarte. Hay una gran pasión aquí, y tan pronto escucha una palabra sobre Eso (el Tao, el Sí mismo, el fundamento inmanifestado de todo fenómeno..., o como quiera llamárselo) tiende a salir a borbotones, atropelladamente.

Las meditaciones para la vida que recoge tu blog me gustan y me agrada mucho leerlas, pero no puedo evitar sentir aquella otra pasión por lo totalmente otro.
Karin Usach ha dicho que…
Hola Juan Antonio

Te entendí mal entonces! Y no te preocupes, que no podrías incordiarme, no al menos con todas las verdades que dices!

Lo que planteas es belleza pura, es armonía con el Tao, sintonía con el Sí mismo, el fundamento inmanifestado o como quieras llamarlo, que por supuesto da lo mismo. Lo que importa es que justamente esa pasión que sientes y que te lleva a querer ver con los ojos bien abiertos, a sentir con todos los poros de tu piel y en la vibración de tu alma esa realidad sublime que es a un tiempo el todo y la nada. Yo creo que de algún modo ya lo estás viendo. Puede que de a ratos, o por partes, pero lo estás viendo!

Un gran abrazo,

Karin

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