365 Tao #247, 5 de Marzo 2012: Paloma

Paloma

Anoche una paloma quedó atrapada en las vigas.
Estuve un buen rato tratando de sacarla.
En pánico, se golpeó la cabeza varias veces.
Sólo cuando quedó aturdida pude cuidarla.

Ahí en papel estaba esta cita de un sabio:
"La naturaleza humana era originalmente una y eramos un todo,
Y el deseo y búsqueda del todo se llama amor."

Era tarde en la noche. Su aletear captó mi atención. Miré hacia arriba y la vi posada en las vigas. La paloma trató de salir volando, pero estaba herida o desorientada. Correteaba a lo largo del techo. Aterrizando contra las ventanas azules, miraba hacia afuera, incapaz de pasar a través de la invisible barrera. Trepé y traté de hacerla salir volando. Me dejó llegar muy cerca de ella, pero era incapaz de entender mi lenguaje o mis acciones.

Se alejó de mi volando, pero pronto perdió altitud y aterrizó en el suelo. Bajé y la exhorté a seguir. Quedaba sólo una corta distancia, pero entró en pánico y voló contra una pared. Cayó sobre mi mesa de trabajo, aturdida, respirando con dificultad, una pluma suelta a su lado. Sólo entonces puede ponerla en una caja y cuidarla.

Ella no podía entender mis intenciones y así se lastimó. Yo fui incapaz de ayudarla sin ser aterrador. ¿Estuvieron todos los seres vivos conectados alguna vez? Tal vez, pero en este mundo, la búsqueda de amor y compasión no está libre de dolor y confusión.


La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #64, Desatado

Comentarios

Nancy Ana ha dicho que…
Paseábamos en un parque, dos de mis hijos, mi nietecito de cuatro añitos y yo. De pronto vimos que cerca de unas flores volaba una mariposa muy bella, mi hijo menor se disponía a atraparla y en lo que yo me oponía, todos pudimos notar que lejos de escapar la mariposa daba vueltas cerca nuestro y regresaba a las flores; recién nos percatamos que había otra mariposa atrapada en los pequeños tallos de las flores; entonces el sentimiento de mi hijo que había querido atraparla, cambió de inmediato a salvar a esta pequeña criatura y así la liberó con mucho cuidado. Ambas mariposas dieron una vuelta a nuestro rededor y se fueron con ritmo juguetón.
No hicieron falta explicaciones. Fue una hermosa lección de amor y la expresión en la carita de mi nieto lo decía todo.

¿Podríamos concluir que cuánto más pequeñas las criaturas de la Creación son más inocentes y sin miedos?

Un abrazo de amor.
Karin Usach ha dicho que…
Muy linda historia Nancy Ana!

La inocencia es más fácil que se dé en los niños, pero es uno de los valores Taoístas y debemos tratar de recuperarla.

Muchas veces nos volvemos cínicos, incrédulos, negativos y debemos quitarnos esas capas para recuperar esa inocencia que permite la compasión y el amor.

Un abrazo,

Karin

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