365 Tao #218, 4 de Febrero 2012: Posesión

Posesión 

Un niño pequeño conduce 
Cien patos hacia el lago 
Con un palo borlado: 
Una masa de excitado blanco. 

Un niño pequeño puede comandar a una bandada entera de patos con un delgado palo. Los patos bajan contentos al lago a jugar en el barro. Al final, por supuesto, terminan como cena de alguien. 

Obedecen al palo porque responden a su acondicionamiento. En realidad no necesitan obedecerlo. No necesitan ser la comida de alguien. Respecto del niño, él está haciendo su trabajo, pero no es el dueño de los patos en un sentido último. Ejerce su poder sobre ellos y ellos responden, sin embargo, ninguno se da cuenta de que su vínculo es provisorio. 

Así mismo, la posesión de propiedad es sólo una construcción artificial. Si podemos recordar que la posesión es algo que existe sólo por definición, entonces podemos dejar la posesividad, el estar a la defensiva y la codicia. ¿Qué importa cuánto dinero o tierra dices que tienes? No puedes realmente poseerlos. 

Ni siquiera posees tu cuerpo. La posesión última significaría control total. Nunca envejecerías. Podrías hacerlo tan bello como quisieras. Nunca sufrirías accidentes. Pero el hecho es que todos estamos atrapados en carne que envejece, que se deteriora, que se enferma, y que puede ser destruida por accidentes bastante menores. No posees tu cuerpo. Vives en una cáscara prestada. ¿Por qué no buscar la verdad que va más allá del cuerpo?


La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #35, Compromiso

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Lo lamento pero esto no puede ser cierto: el cuerpo no es una cáscara prestada ni el envejecimiento una ley natural.

El cuerpo es luz que, debido a la estupidez (uno de los extremos en la falta de consciencia), queda habituada y sufre daño. Llega a sufrir tanto daño que tiene que terminar para poder regenerarse. Pero no es un mero accidente, es la mayor obra de arte del puro espíritu.

Luz entretejida.
Karin Usach ha dicho que…
Me gusta tu planteamiento del cuerpo como luz. O como energía. También lo veo así.

Creo que a lo que el autor se refiere es que no somos nuestro cuerpo, que lo trascendemos. Habla de posesión como más allá del dominio. La mayoría de nosotros ni siquiera tiene dominio sobre el mismo, sólo los sabios iluminados. Y como dice, los accidentes suceden. Te choca un auto y se te fractura un hueso. A veces tu cuerpo tiene la capacidad de sanarse, a veces no.

No seremos la luz que anima nuestro cuerpo? No es la luz de la que hablas la que diferencia a un ser vivo de un cadaver?

Un abrazo,

Karin

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