365 Tao #165, 13 de Diciembre 2011: Maestro

Maestro

El engaño ocurre cuanto estás dividido,
La verdad aparece cuando eres íntegro.
Unir lo masculino y lo femenino trae iluminación,
El verdadero maestro es una luz perfecta.


Nadie es inelegible para conocer la más alta verdad. Cuando la concentración, la energía y el pensamiento están dispersos, no podemos escapar de la ignorancia. La diversidad y las contradicciones de la existencia nos confunden, y las apariencias nos engañan.

¿Necesitamos de un maestro para ayudarnos en esta lucha por conocer la verdad? Al comienzo sí. Lo que no se dice con frecuencia es que el maestro humano no es sino un manifestación temporal e imperfecta de la verdad última. Sin un maestro, no puedes hacer un comienzo. Si nunca miras más allá de la persona, nunca obtendrás la integridad. Un buen maestro te guía a tu verdadero maestro interior. Sólo ese maestro, quien es tu propio yo más elevado, puede responder adecuadamente todas las preguntas.

Una vez que unes los elementos dentro de ti, metafóricamente referido como a la unión de lo masculino y lo femenino, aparece la luz que disipa la oscuridad. Tal como todas las luces de colores juntas producen luz incolora, así también la combinación de todas nuestras facetas resultan en la integración de nuestras polaridades. Cuando esto suceda, "verás" una luz en tus meditaciones. Esa luz trae conocimiento. Es por eso que es llamada el verdadero maestro.

La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #347, Aclarando

Comentarios

Alex ha dicho que…
Muy cierta la meditación! Yo también creo que con la ayuda de un VERDADERO maestro externo, por decirlo de algún modo, podemos avanzar sin perdernos a desvelar nuestro verdadero Maestro, el ser espiritual, el guía.

Saludos Karin, siempre es un gusto comentar en tu blog. :)
MonicaV ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
MonicaV ha dicho que…
el maestro no es externo sino "tu propio yo más elevado" (the master is not outside us but "your own self uppermost")
Karin Usach ha dicho que…
Así es Mónica, nuestra consciencia es nuestra maestra.

Pero también hay maestros de carne y hueso en este mundo de los que podemos aprender. A veces de alguien que ni sospecha que te está enseñando algo.

Un abrazo,

Karin

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