365 Tao #150, 28 de Noviembre 2011: Misericordia

Misericordia

Respeta los preceptos, pero se misericordioso.
Asimila gradualmente, hasta que no haya necesidad de ley.
Adquiere sabiduría más allá de lo bueno y malo.

Hubo un joven sacerdote que retornó a la comunidad en que nació. En lugar del vecindario que conoció de niño, la comunidad era ahora predominantemente homosexual. Estaba indeciso: Por un lado, él tenía que servir a la gente. Por el otro, su secta prohibía la homosexualidad y la condenaba como un mal grave. Parecía que con cualquier postura que tomara, sería un hipócrita. Eventualmente, decidió aceptar a todo aquel que viniese a él, pero seguir respetando las doctrinas de su secta. Vio la misericordia como su deber más importante, y así fue capaz de ayudar a otros sin violar verdaderamente sus preceptos. Cuando hay contradicciones entre las creencias, uno debe resolver a favor de lo que uno juzga ser el principio más elevado.

No deberíamos vender baratos nuestros ideales en favor de la conveniencia o el egoísmo. El seguir una tradición espiritual en particular implica una obligación total a sus reglas para adquirir la esencia de esa tradición. Pero no podemos permitirnos ser dogmáticos. La ley humana es imperfecta: Siempre habrá circunstancias sin precedentes. Por lo tanto, debemos ir más allá de las reglas y funcionar en cambio desde la pura sabiduría. Debemos actuar con experiencia, flexibilidad y perspicacia. Asimilemos tanto la integridad -experimentando tanto sus triunfos como sus derrotas- como para hacer lo correcto intuitivamente.

La tradición está primero. La misericordia es más grande que la tradición. La sabiduría es más grande que la misericordia.


La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #332, Cola de Milano

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
La misericordia es un atributo de Dios que utiliza con nosotros, cada día del presente, para perdonar los pecados cometidos en nuestro pasado. Nuestro deber hacia el Creador es agradecer y retribuir en el futuro esos gestos de misericordia expresados a través de la confianza que en nosotros deposita.
Karin Usach ha dicho que…
A veces nos cuesta aprender a perdonar, y muchas veces lo que más nos cuesta es perdonarnos a nosotros mismos.

Debemos ser compasivos y misericordiosos sin esperar nada a cambio, pero sí debemos agradecer toda compasión y misericordia para con nosotros.

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