365 Tao #99, 8 de Octubre 2010: Regreso

Regreso

¿Dónde estaba el Tao mientras yo no estaba?
¿No estuve siguiéndolo donde fui?
¿Crees que haya dos?

Después de viajar un tiempo, volvemos a casa a un lugar familiar, sólo que con frecuencia lo miramos bajo una nueva luz. ¿Eran distintas las cosas mientras no estábamos aquí? Experimentamos tantas cosas nuevas y diferentes mientras estuvimos de viaje -¿no fue eso Tao también? ¿Cómo pueden haber tantas diferencias?

Podrías argumentar que una montaña es una montaña, pero nuestras actitudes hacia ella son cambiantes. Si equivocadamente tomamos nuestros subjetivos puntos de vista como algo sólido, permanente y nunca relativos a las circunstancias, nuestros problemas no tendrán fin. Sin embargo, si siempre recordamos que todo es comparativo, podemos entonces movernos por la vida de forma mucho más dinámica.

No hay dos caminos. Hay sólo uno. Es tan vasto que podemos experimentar aspectos ampliamente divergentes del mismo e imaginar que estamos en realidades diferentes. Esa es una idea equivocada. No podemos dejar el Tao atrás, no podemos estar fuera de él. Son sólo nuestros puntos de vista los que cambian en tal grado de que pensamos que estamos en distintas dimensiones. En el río del Tao, somos como pececillos que nunca pueden sondear el largo y el ancho de las aguas.

La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #281, Sin Esculpir

Comentarios

Mariuz ha dicho que…
Me costo poder relacionar esta meditación, lo único en lo que me hizo pensar en como la perspectiva puede cambiar la manera en que vemos las cosas. Por ejemplo cuando no estamos bien, generalmente no podemos ver mucho y tendemos a buscar estar solos, ya que todo nos molesta. En cambio en un día bueno, uno tiende a ver todo como oportunidad.

Los caminos para mi son muchos y es uno el que decide cual quiere recorrer y como, obviamente uno tiende a algunos por comodidad, pero al final tienes que buscar el que más sentido te haga.
Karin Usach ha dicho que…
Si, el cristal con que miras puede hacer una gran diferencia.

A mi se me hizo muy concreta esta meditación porque me he ido a vivir a otras partes. Cuando uno se va lejos, tiene la extraña e irracional sensación de que si uno vuelve todo estará igual. Uno poco menos que espera que sus antiguos compañeros de colegio sigan allí, en el mismo curso en que uno los dejó. Por supuesto, cuando uno vuelve se encuentra que TODO ha cambiado, no sólo que sus amigos también terminaron de estudiar...

Yo creo que tiene más que ver con que vemos la vida como una especie de obra de teatro... y si no estamos en escena, sentimos que la obra no pudo seguir. Pero sí puede, sí sigue, estemos o no.

Más lejos o más cerca, siempre estamos con el Tao.

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