365 Tao #252, 10 de Marzo 2010

Meritorio

Póstrate ante el altar.
¿Eres digno de tu deidad?
¿Puedes eliminar la irreverencia,
y esforzarte en la constante adoración?

No es fácil rendir culto. El simplemente ir al templo una vez a la semana para que un sacerdote interceda en tu nombre no es suficiente. El verdadero culto es un acto diario de humildad ante tu deidad y ofrecer un corazón puro y palabras sagradas.

Un gran santo líder vino a mi ciudad una vez. Inició a 5.000 personas en una simple práctica de cántico. Desde entonces, ha sido un esfuerzo mantener 108 cantos por noche. No hay perspectiva de parar, no hay posibilidad de "terminar."

Del mismo modo, todas las escrituras deben ser recitadas. Eso significa devoción diaria. Una vez que empiezas, no puedes parar por el resto de tu vida. No hay espacio para la pereza. Tu cuerpo y tu boca deben estar limpios, tú debes estar en buen estado de ánimo, y no puedes haber pronunciado o hecho cosas profanas. Debemos ser dignos de nuestras deidades.

No importa si estamos "obteniendo algo de ello." El que haya o no una respuesta es secundario. El mero acto de devoción es su propia recompensa. Trae transformación.

La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #69, Iluminación

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