365 Tao #360, 26 de Junio 2009: Final

Final

La sombra del borde nunca está en el borde.
El tiempo para contemplar el final es antes del final.


A este año le quedan cinco días. Habrá un final. Y habrá un nuevo comienzo. Eso es el Tao.

Si observas un florero en la ventana y examinas qué lo hace parecer redondo, verás una sombra en él. Es la sombra del borde. Es la sombra más oscura en esa cara. No está nunca en el borde: la fuente principal de luz alcanza el florero en un lado, y luz reflejada viene del otro.

Del mismo modo en que la sombra del borde que establece la redondez de un objeto ante nuestros ojos nunca está en el borde, también nosotros deberíamos considerar los límites y los finales antes de alcanzarlos. No podemos estar sin límites y finales. Ellos le dan definición a nuestros esfuerzos. Pero si vamos a usarlos en nuestro favor, tenemos que planear cómo los enfrentaremos. Para quienes siguen el Tao, aquellos que pueden acomodar los finales con gracia están entre los más admirados.

En el pasado, emperadores, escolásticos, santos, u otros que estaban en completa sintonía consigo mismos podían conocer el momento de sus muertes. Mientas aún eran vitales, escribían poemas de despedida. Ese tipo de personas sabían cómo considerar los finales antes de alcanzarlos. Por eso no habían remordimientos o ramificaciones persistentes cuando hubiesen pasado. La pureza del próximo ciclo estaba asegurada.

La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #175, Diversidad

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