365 Tao #332, 29 de Mayo 2009: Cola de Milano

Cola de Milano

“Mide dos veces antes de cortar,” dice el viejo artesano.
Sólo la cuidadosa planificación y la paciente habilidad hacen una cola de milano.


Los primeros ebanistas se enfrentaban al problema de unir dos piezas de madera al ángulo correcto para que pudiesen resistir la tensión no sólo del uso sino también del clima. Especialmente en lugares donde los veranos son calurosos y húmedos y los inviernos fríos y secos, una plancha de madera puede cambiar sus dimensiones entre un cuarto y media pulgada. Lo suficiente para hacer que las uniones se separen y los cajones se atasquen!

El ensamblaje de cola de milano sujeta porque las dos piezas de madera entrelazada se expanden y contraen en la misma proporción. La dirección en que tiran es contraria a la dirección en que cierra la juntura. El subproducto de toda esta magnífica artesanía es una juntura encajada con tanta precisión que es una cosa bella en sí misma y por sí misma.

Cortar una juntura de cola de milano es una habilidad demandante. Las líneas deben ser trazadas con gran cuidado, y el corte debe ser realizado cuidadosamente usando una sierra delgada. El material sobrante debe ser recortado lentamente con un formón afilado hasta que ambos lados se ensamblen ceñidamente. Hacer un ensamblaje de cola de milano requiere planificación, habilidad y paciencia.

Hoy en día, los materiales sintéticos baratos no respiran con las estaciones. Esto puede reducir los inconvenientes, pero ha reducido también otra oportunidad para relacionarse con el Tao. Porque cuando los ebanistas buscaban fabricar muebles que fuesen compatibles con la madera, las estaciones, y su propio ingenio, estaban en perfecta sintonía con el Tao.

La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #147, Sumisión

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