365 Tao #294, 21 de Abril 2009: Sentado

Sentado

El gato se sienta al sol.
El perro se sienta en el pasto.
La tortuga se sienta en la roca.


La rana se sienta sobre el lirio.
¿Por qué las personas no son tan inteligentes?


Quienes siguen el Tao tienen la afición de señalar la sabiduría de los animales. Cuando ven un gato sentado inmóvil al sol o una tortuga que estira su cabeza hacia arriba en una quieta pose, dicen que esos animales están meditando. Ellos saben cómo estar quietos y conservar su energía interior. No se disipan en actividades inútiles sino que se retiran dentro de sí mismos para recargarse.

Son sólo las personas quienes etiquetan a la meditación como una especie de actividad religiosa. Ese no es el caso, en verdad. Algo parecido a la meditación sucede cuando dormimos, o cuando estamos absortos leyendo un libro, o cuando “soñamos despiertos” y quedamos tan perdidos en un pensamiento o en una imagen que no notamos lo que sucede a nuestro alrededor.

No hay ninguna razón para pensar que la meditación es algo extraordinario. Más bien es lo contrario. La meditación es la expresión más pura y natural que podemos tener. La próxima vez que veas a un gato o a un perro sentado tranquilamente y admires la naturalidad de su actuar, piensa entonces en tu propia vida. No medites porque es parte de tu horario o porque lo requiere tu filosofía particular. Medita porque es natural.

La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #109, Fundamentales

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