365 tao #158, 6 de Diciembre: Muriendo

Muriendo

Las frazadas pesadas la aplastan,
Blancas madejas cubren su cara curtida.
Atrapada en el entumecimiento del tiempo que se estrecha,
Los ojos enceguecidos por la gasa,
Robóticos suspiros hacen eco en su coma.
Los metálicos silbidos del respirador artificial son
La extraña violencia de la compasión moderna.

¿Qué hacemos cuando aquellos que queremos profundamente están muriendo mientras nosotros seguimos viviendo y trabajando? Podríamos estar tentados de satisfacer nuestros propios sentimientos de injusticia, tristeza, o miedo, pero deberíamos pensar primero en aquellos que están muriendo. Tenemos la responsabilidad de estar con ellos.

No dejes que otros mueran solitarios. No importa qué tan irónica sea tu vida en comparación con su morir, actúa para ellos como ellos ya no pueden actuar. Si extienden la mano buscando alguna manera de sobrellevar su inminente final, no necesitas tener palabras floridas. Meramente el estar con ellos, tal vez tomarse de las manos, es elocuencia suficiente. La muerte puede estar cerca, pero cualquier cantidad de tiempo antes de que llegue es precioso.

Los momentos de la vida no son degradados por la muerte. El sólo observar y afirmar es bueno. Después de todo, la muerte nos espera a todos. Sólo el valor que le damos a cada minuto determina la calidad de la vida. Si podemos aceptar eso, entonces ninguna vida es arruinada por la muerte.

Comentarios

omar pogliano ha dicho que…
hola muy hermoso el sentido humanitario de acompañar en la muerte.
Solo que si me permites, he avanzado en la interpretación del ser humano que somos, y me inclino por la definición e integraciòn científica, que somos seres bipolares, es decir seres espirituales, haciendo una experiencia humana, y no seres humanos haciendo una experiencia espiritual. Desde este paradigma no tenemos un alma, somos el alma, de lo que se sigue que en la bipolaridad que nos constituye en tanto seres humanos, la biologìa es finita, y el ser espiritual que somos es infinito, en consecuencia lo que realmente muere es la pura biologìa, que siguiendo la naturaleza se desintegra y el ser espiritual que soy, reducto de todas las emociones (para mi interpretaciòn personal el Tao) continuo, hacia otra experiencia humana futura o ya con mejores conductas espirituales el camino hacia unirme al infinito
cariños y gracias por poder expresarme que lo hago como un aporte con todo respeto.
omar
Karin Usach ha dicho que…
Hola Omar

También me inclino a creer que somos más que un cuerpo y que nuestra alma busca fundirse algún día en la infinitud que le dió origen.

Me intrigó eso que dices de la "integración científica"... ¿podrías explicarte un poco más para ver si llego a tener certezas en vez de creencias respecto del alma? No te imaginas lo mucho que te lo agradeceré.

Un abrazo,

Karin

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