365 Tao #61, 31 de Agosto: Pena

Pena

La lluvia dispersa los pétalos del ciruelo;
El sauce llorón mancha la tierra.
Uno sólo puede refugiarse
Y esperar que aclare.

Cuando viene la pena, su amargura lo empapa todo. Los sabios dicen que la vida es ilusión, ¿pero cambia eso su intensidad? Estemos tristes; es un sentimiento que nos hace humanos. Si ganamos iluminación, entendiendo que toda la vida es un sueño, la tristeza y la felicidad caerán lo suficientemente pronto.

El mayor pesar de la vida es ser testigo. Experimentar nuestro propio sufrimiento no es tan difícil como ver a otros sujetos por el poderoso abrazo del destino. Sobrellevar nuestros propios problemas es más fácil porque siempre nos damos cuenta de que podemos ejercer otras opciones -hasta la opción final. Sin embargo, duele más cuando no podemos hacer nada por los demás. La mayor pena es ver sufrir a los que amamos sin poder hacer nada.

Cuando enfrentamos una situación triste, es mejor no languidecer en ella. Podemos cambiar las cosas estando con diferentes personas, mudándonos a otro lugar, o, si todo lo demás falla, ajustando nuestras propias actitudes para tomar la iniciativa. La tristeza es transitoria, como todo lo demás. Si queremos desviarla, sólo necesitamos alterar su contexto y dejar que sea subsumida de vuelta al Tao.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Buenas tardes Karin.
Desde hace algunas semanas he leído el contenido diario de este blog, pero hasta ahora no había sentido nada especial. Sin embargo, y aunque soy un occidental católico, la entrada de hoy 31, me parece tremendamente intensa.
En estos momentos me encuentro contemplando el sufrimiento y la agonía de mi jefe (que es quien me dio la posibilidad de desarrollarme en un campo laboral que es tremendamente complejo, y a quien, más allá de eso, le debo las profundas lecciones de vida que me entregó en la convivencia diaria).
El dolor que arrastro hoy -tal como lo señala tu texto- es derivado de la impotencia. Es un grito ahogado en mi pecho ante esta poderosa fuerza que se lo lleva (el cancer), sumido en el sufrimiento físico y el dolor de su familia, ante la cual no hay nada que yo pueda hacer, ni decir.
Me resta una pregunta. ¿El párrafo en cursiva es el que has tomado del libro del Tao y lo restante es una reflexión tuya al respecto o no es así?
Gracias por compartir esto Karin y que tengas una buena semana.
EB
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Karin Usach Franck ha dicho que…
Hola Erich
A mi también me ha pasado como a ti, muchas veces las meditaciones son interesantes... pero sólo eso. Sin embargo de repente, una ilumina como con un relámpago y entiendo cosas que no entendía, otras me llega al fondo del alma. Creo que así es con el Tao, así nos damos cuenta de que hicimos contacto.

Me alegra que esta meditación te haya llegado -y respondiendo a tu duda, todo el texto está en el libro y es de Deng Ming-Dao; yo sólo lo traduzco. A veces hago mis comentarios... pero en este sector, en el de los comentarios.

Puedo relacionarme bien con tu pena. En Mayo perdí una amiga por el cáncer. Una de las cosas más difíciles que he hecho en la vida es llevar a su único hijo de 15 años al hospital, y en el camino aconsejarle que le dijera a su madre todo lo que sintiera, porque yo creía que no tendría otra oportunidad. Esa noche Monserrat murió.

Por supuesto que yo no podía hacer nada para evitar su muerte; pero sí pude hacer pequeñas cosas. Le llevé su perrito a escondidas a la clínica... hablé con su hijo.

Estoy segura que con lo bien que conoces a tu jefe y con lo mucho que lo estimas, encontrarás cómo aportar de alguna manera a hacer que su partida sea aunque sea un poquito más fácil. Tal vez asegurándole que tú estarás allí para asegurar su legado? Algo en especial, algún proyecto querido por él del que le prometas hacerte cargo? O de alguien?

Creo que ese es un poco el mensaje de esta meditación. Haz lo que esté en tus manos hacer para ayudar si puedes; y vive la pena a fondo, para después poder dejarla irse también.

Un abrazo,

Karin
Anónimo ha dicho que…
Estimada Karin,

Estoy profundamente impactado por tu respuesta. Por un buen tiempo he pensado en lo que me comentas. Efectivamente, la circunstancia me coloca en posición de hacerme cargo de la cátedra de mi jefe. Debería alegrarme, pero por lo pronto no es así. Supongo que es parte del proceso en el que me encuentro, tan tremendo, Pero que, como bien dices, necesito vivir para luego poder "dejarlo ir".

Agradezco mucho que compartieras conmigo tu experiencia.
Y espero que tengas muchas cosas buenas en tu vida.

EB
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Karin Usach Franck ha dicho que…
Hola Erich
Se que no es mucho, pero cuenta conmigo para compartir pensamientos y sentimientos. El expresarselos a alguien -incluso a un extraño- nos obliga a concretizarlos, y a veces eso es suficiente para que dejen de rondarnos como fantasmas.

Un abrazo,
Karin

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